martes, 29 de mayo de 2007

Lugar equivocado

Era un día agitado, de esos en que el estrés manda a diestra y siniestra. Me hallaba ahí, dentro del aula, dando órdenes y a punto de explotar. Debía aplicar una prueba y, al llegar, había encontrado un reguero de pupitres por todos lados que, junto al ruido de los chicos, empezaron a encenderme la impaciencia. "Usted, decía en tono casi militar, córrase pa'allá. Y usted, múevase; o voy y lo alzo. Y usted, ¿qué hace ahí? ¿No se da cuenta que está estorbando? Vean. Todos los pupitres deben quedar alineados. Los primeros aquí, en esta línea de las baldosas". Cuando creí que había logrado ordenar la clase, salí rápido por el material a la sala de profesores. No tardé mucho.

Cuando reingresé al aula, de nuevo estaban los pupitres desordenados, como si adrede los chicos se hubieran puesto de acuerdo para fastidiar. Empecé otra vez el regaño, esta vez más fuerte. "Pero qué les pasa, carajo, por qué no respetan la línea que les dije", grité señalando al piso. Fue entonces cuando levanté la vista y vi en el fondo una profesora. Sonreía y hacía cara de sorprendida. Comprendí de inmediato. Al regresar, me había metido en otro salón. Creo que me ruboricé porque sentí el rostro encendido. Antes de salir, una de las chicas se atrevió:

-Profe, usted como que está fumando porquerías...

viernes, 25 de mayo de 2007

Ventrílocuo

Empiezo a preguntar dentro de la clase, en undécimo grado:
-Usted, ¿cuál es el cubo de dos?
Nadie dice nada.
Pregunto aquí, allí, allá. De nuevo, nadie nada.
Voy, exasperado, al centro; frente al tablero.
-Bien -digo cruzándome de brazos-. Como nadie sabe, voy a preguntarle al extractor de aire.
El aparato está empotrado en una esquina del aula. Clavo la vista en él.
-Señor extractor -le imploro-, ¿podría decirme usted cuál es el cubo de dos?
Al momento, saco una voz chillona, como de ventrílocuo:
-¡Ocho!
Regreso la vista a los jóvenes. Veo casi la mitad de ellos mirando al extractor, ojos sorprendidos como diciéndose "Ese aparato sí que sabe matemáticas".

jueves, 24 de mayo de 2007

Definiciones de filósofo

Dice el maestro de filosofía que:

la nada es un chorizo vacío pero sin forro.
ser docente es ser decente.
maestro es aquel que no puede enseñar por andar aprendiendo.
en algunos casos cabe hablar no de enseñanza sino de ensañanza.
en algunas instituciones: si a una jaula le quitan la j, se obtiene lo mismo pero con estudiantes por dentro.

sábado, 19 de mayo de 2007

Lenguaje no verbal

Cuenta la colega de química que a una de sus exalumnas que no había podido ingresar a la universidad la nombraron reina de un festival del folclor. "¿Y tú, qué vas a estudiar?", le interrogó un periodista. La chica, muy nerviosa, intentó en vano encontrar el nombre de la carrera que seguiría. Entonces abrió la boca y se señaló los dientes. "Ah, vas a estudiar odontología", comprendió el hombre. Ella asintió.

Culmina la colega diciendo: "¿Cómo son los nervios, ¿no? ¡No acordarse del nombre de una carrera tan conocida!". Luego remata: "Pero bueno. Menos mal el periodista le ayudó. Lo que no me imagino es qué seña hubiera hecho la chica si su carrera hubiese sido la ginecología..."

viernes, 18 de mayo de 2007

Quizá las piedras hoy son más duras…

Hace muchos años:

El padre tomó la galleta, la molió entre sus dedos y pidió a su pequeño hijo que abriera la boca. El chico obedeció. Entonces, el hombre, en muestra de paternal compasión, le puso dentro los trozos del comestible. Sonrió mirando arriba mientras llenaba de aire los pulmones al ver que su pequeño humedecía el alimento antes de ingerirlo.

Hace pocos años:

El padre tomó la galleta y pidió a su pequeño hijo que abriera la boca. El chico obedeció. Entonces, el hombre, en muestra de paternal exigencia, le dijo poniéndole dentro el comestible: “Mastica y come”. El pequeño acató. El padre sonrió mirando arriba mientras llenaba de aire los pulmones y se frotaba las manos al ver que el pequeño trituraba la galleta y la ingería.

Hoy:

El padre señaló la galleta, indicándosela al pequeño hijo. El chico hizo un ademán de duda y se dirigió al comestible. Lo tomó, lo masticó y humedeció antes de ingerirlo. El padre sonrió alzando la cabeza mientras llenaba de aire los pulmones, se frotaba las manos y veía cómo el pequeño se alejaba por entre las piedras del camino.

POR ESO ES NECESARIO AFINAR LAS HERRAMIENTAS…

***

Felíz Día, Educador.

viernes, 4 de mayo de 2007

Cultura general

Hasta que por fin me derrotó. No aguanté más su mal vestir del uniforme, indisciplina permanente y sus riñas con los compañeritos. Para completar, acababa de mostrarme el boletín del primer período: siete materias en insuficiente. Pero, ¡qué frescura! Pareció no importarle nada de lo que le dije en reflexión por eso. Entonces lo llevé a la coordinación académica. Allí Fabio, el coordinador, me ayudaría con una "cantaleta" más hacia el chico.

Cuando llegamos, luego de escucharme, Fabio empezó su intervención. Hizo unas cuantas reprensiones al chico y finalmente le preguntó en tono enérgico:
-Mejor dicho, dígame qué es lo que más le gusta hacer.
El niño, asustado pero con ojos de malicia revuelta con la ingenuidad, contestó:
-Estudiar... -y bajó la cabeza mientras restregaba el piso con el zapato.
Fabio intentó reír pero a lo mejor no quiso perder la autoridad del regaño.
-Vaya al salón -fue lo único que se atrevió a decirle al niño, quien salió al momento.

Ya solos, el hombre no pudo contener la carcajada. Y casi sin poder parar, se dejó venir con una anécdota:

"Ese güevón me hizo acordar de una reina del folclor por allá a fines de los setentas. Le preguntó un periodista: '¿Y a usted qué es lo que más le gusta?'. Y ella contestó: 'Ay, mi hobbie es la lectura'. El periodista, no muy convencido, atacó: '¿Y qué está leyendo ahora?'. 'Un libro de García Márquez'. '¿Cómo se titula?'. 'Ay, usted cómo es, ¿no? Si mal no recuerdo creo que el título del libro es Los Guaduales'."

Por eso es bueno tener cultura general...