Hasta que por fin me derrotó. No aguanté más su mal vestir del uniforme, indisciplina permanente y sus riñas con los compañeritos. Para completar, acababa de mostrarme el boletín del primer período: siete materias en insuficiente. Pero, ¡qué frescura! Pareció no importarle nada de lo que le dije en reflexión por eso. Entonces lo llevé a la coordinación académica. Allí Fabio, el coordinador, me ayudaría con una "cantaleta" más hacia el chico.
Cuando llegamos, luego de escucharme, Fabio empezó su intervención. Hizo unas cuantas reprensiones al chico y finalmente le preguntó en tono enérgico:
-Mejor dicho, dígame qué es lo que más le gusta hacer.
El niño, asustado pero con ojos de malicia revuelta con la ingenuidad, contestó:
-Estudiar... -y bajó la cabeza mientras restregaba el piso con el zapato.
Fabio intentó reír pero a lo mejor no quiso perder la autoridad del regaño.
-Vaya al salón -fue lo único que se atrevió a decirle al niño, quien salió al momento.
Ya solos, el hombre no pudo contener la carcajada. Y casi sin poder parar, se dejó venir con una anécdota:
"Ese güevón me hizo acordar de una reina del folclor por allá a fines de los setentas. Le preguntó un periodista: '¿Y a usted qué es lo que más le gusta?'. Y ella contestó: 'Ay, mi hobbie es la lectura'. El periodista, no muy convencido, atacó: '¿Y qué está leyendo ahora?'. 'Un libro de García Márquez'. '¿Cómo se titula?'. 'Ay, usted cómo es, ¿no? Si mal no recuerdo creo que el título del libro es Los Guaduales'."
Por eso es bueno tener cultura general...
viernes 4 de mayo de 2007
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