viernes, 18 de mayo de 2007

Quizá las piedras hoy son más duras…

Hace muchos años:

El padre tomó la galleta, la molió entre sus dedos y pidió a su pequeño hijo que abriera la boca. El chico obedeció. Entonces, el hombre, en muestra de paternal compasión, le puso dentro los trozos del comestible. Sonrió mirando arriba mientras llenaba de aire los pulmones al ver que su pequeño humedecía el alimento antes de ingerirlo.

Hace pocos años:

El padre tomó la galleta y pidió a su pequeño hijo que abriera la boca. El chico obedeció. Entonces, el hombre, en muestra de paternal exigencia, le dijo poniéndole dentro el comestible: “Mastica y come”. El pequeño acató. El padre sonrió mirando arriba mientras llenaba de aire los pulmones y se frotaba las manos al ver que el pequeño trituraba la galleta y la ingería.

Hoy:

El padre señaló la galleta, indicándosela al pequeño hijo. El chico hizo un ademán de duda y se dirigió al comestible. Lo tomó, lo masticó y humedeció antes de ingerirlo. El padre sonrió alzando la cabeza mientras llenaba de aire los pulmones, se frotaba las manos y veía cómo el pequeño se alejaba por entre las piedras del camino.

POR ESO ES NECESARIO AFINAR LAS HERRAMIENTAS…

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Felíz Día, Educador.

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